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Deja de buscar “redactores” en Google. No es lo que necesitas

Hazme un favor.

Abre una pestaña nueva en tu navegador. Ve a Google. Escribe "redactor de contenidos México" o "redactor freelance barato".

Dale a buscar.

¿Qué ves?

Te lo voy a decir yo, para que no tengas que perder el tiempo entre anuncios de plataformas de trabajo precario y agencias que te prometen el oro y el moro por tres pesos.

Ves un mercado de carne.

Ves a cientos, miles de personas ofreciendo "textos originales", "ortografía perfecta" y "entregas en 24 horas". Ves tarifas que dan risa (o ganas de llorar, según se mire). Ves gente que cobra por palabra, como si estuvieran vendiendo jamón a granel en la cremería.

"Le pongo 500 palabras de relleno, jefe. ¿O le dejo las 300 nomás?"

Si estás buscando esto, felicidades. Estás a punto de cometer uno de los errores más estúpidos y comunes que comete cualquier dueño de negocio en México cuando decide "ponerse serio" con internet.

Estás buscando un mecanógrafo, no una solución.

Y lo entiendo. Te han dicho que necesitas "contenido". Que necesitas tener un blog actualizado. Que necesitas llenar esos huecos vacíos en tu página web donde dice "Lorem Ipsum".

Así que piensas: "Necesito a alguien que escriba. Un redactor".

Y vas y lo buscas. Y lo encuentras. Y lo contratas porque te cobra barato y te entrega rápido.

Y luego pasa lo que tiene que pasar.

Te entregan unos textos impecables. Sin faltas de ortografía. Con buena gramática. Muy "profesionales". Muy "correctos".

Los subes a tu web.

Y no pasa nada.

Absolutamente nada.

Nadie te llama. Nadie te compra. Nadie se interesa.

Esos textos están ahí, ocupando espacio, decorando tu web, pero tienen el mismo poder de convicción que un político en campaña prometiendo honestidad. Son palabras vacías.

¿Por qué?

Porque has contratado a la persona equivocada para el trabajo equivocado.

Hoy vamos a hablar de por qué buscar "redactores" es la mejor forma de tirar tu dinero a la basura y qué es lo que deberías estar buscando si lo que quieres es vender y no ganar un concurso de literatura de la secundaria.

Índice
  1. El Síndrome del "Relleno" y la obsesión por la gramática
  2. La trampa de las plataformas de "freelancers" (o el tianguis digital)
  3. Redactor vs. Copywriter: Entendiendo la diferencia (y por qué uno cuesta 10 veces más)
  4. "Pero es que yo necesito posicionarme en Google (SEO)"
  5. Cómo saber si estás contratando a un "llenapáginas" o a un vendedor
  6. Lo que realmente necesitas (y no es un redactor)
  7. Deja de jugar a las casitas
  8. El primer paso para desintoxicarte de los "redactores"

El Síndrome del "Relleno" y la obsesión por la gramática

El problema empieza con la palabra "redactor".

Un redactor, por definición, es alguien que redacta. Alguien que pone ideas en orden. Alguien que se asegura de que las comas estén en su sitio y de que no haya errores de sintaxis.

Su trabajo es llenar la hoja en blanco.

Su métrica de éxito es la corrección lingüística y, a veces, el volumen. "¿Querías 1,000 palabras sobre tornillos? Aquí tienes 1,000 palabras sobre tornillos".

Pero tú no tienes un negocio de literatura. Tú no necesitas que tus textos sean bonitos. Tú necesitas que tus textos vendan.

Y vender no tiene nada que ver con la gramática.

De hecho, algunos de los anuncios y cartas de venta más rentables de la historia tienen frases cortadas, párrafos de una sola línea y un lenguaje coloquial que haría que un profesor de la Real Academia Española se arrancara los ojos.

Cuando buscas un "redactor" en Google, encuentras a gente (o agencias) que se han formado para escribir "correctamente". Gente que ha estudiado comunicación, periodismo o letras. Gente que ama las palabras.

Y ese es el peligro.

Aman las palabras más que al dinero. Aman las palabras más que a la venta.

Se preocupan por usar sinónimos para no repetir. Se preocupan por usar un vocabulario "rico y variado". Se preocupan por sonar inteligentes.

Y mientras ellos se masturban mentalmente con sus adjetivos y sus metáforas, tu cliente potencial entra a tu web, lee tres líneas de ese "texto de calidad", se aburre y se va a la competencia.

Porque a tu cliente no le importa la calidad literaria de tu web. Le importa su problema. Le importa saber si tú puedes ayudarle. Y le importa saberlo rápido, claro y directo.

Un redactor te entregará un ensayo. Lo que tú necesitas es un argumento de venta afilado como una navaja.

La trampa de las plataformas de "freelancers" (o el tianguis digital)

Hablemos de esos lugares oscuros de internet. Workana, Freelancer, Upwork y compañía.

Si buscas "redactor" ahí, entras en una subasta a la baja.

Publicas tu proyecto: "Busco redactor para 5 artículos de mi blog sobre".

Y en cinco minutos tienes 50 propuestas.

"Yo te lo hago por 100 pesos". "Yo por 80". "Yo por 50 y te regalo una imagen".

Es el regateo llevado al extremo. Es la cultura del "bueno, bonito y barato" que tanto daño nos hace en México.

¿De verdad crees que alguien que cobra 50 o 100 pesos por escribir un artículo va a tomarse el tiempo de entender tu negocio?

¿Crees que va a investigar quién es tu cliente ideal? ¿Qué le duele? ¿Qué le quita el sueño? ¿Cuáles son sus objeciones? ¿Por qué no le ha comprado a tu competencia?

No.

Esa persona tiene que escribir 10 artículos al día para poder pagar la renta y comer maruchan. No tiene tiempo para pensar. Solo tiene tiempo para teclear.

Lo que hacen es abrir Google, buscar tres artículos sobre el tema que les pediste, leerlos por encima, y reescribirlos cambiando algunas palabras para que no parezca plagio.

Te entregan un refrito. Un "choro" mareador que no dice nada nuevo. Información genérica que tu cliente podría haber encontrado por sí mismo en Wikipedia.

Y tú pagas por eso. Poco, sí. Pero pagas.

Y lo peor no es el dinero que pierdes (que al final es poco). Lo peor es el costo de oportunidad.

Tienes tu blog lleno de basura. Tu marca se asocia con contenido mediocre. Y, lo más grave, pierdes la oportunidad de conectar de verdad con la gente que entra a tu web.

Cada visita que llega y se va sin comprar porque tu texto es aburrido, es dinero que estás quemando.

Es preferible no tener nada publicado a tener basura publicada.

Al menos el silencio es digno. El contenido de relleno de 50 pesos es un insulto a la inteligencia de tu cliente.

Redactor vs. Copywriter: Entendiendo la diferencia (y por qué uno cuesta 10 veces más)

Aquí es donde entra la palabra mágica. La que separa a los que llenan espacios de los que llenan cuentas bancarias.

Copywriter.

(O redactor publicitario de respuesta directa, si nos ponemos puristas, pero "copywriter" es más corto y ya todo el mundo lo usa).

La diferencia entre un redactor y un copywriter no es el idioma. No es la herramienta que usan (ambos usan un teclado).

La diferencia es la intención. Y la habilidad.

El Redactor:

  • Escribe para informar o entretener.
  • Se enfoca en el tema (el producto, la empresa).
  • Su objetivo es que lo lean.
  • Cobra por longitud (palabras/caracteres).
  • Piensa en "ortografía y estilo".

El Copywriter:

  • Escribe para vender.
  • Se enfoca en el lector (el cliente, el problema).
  • Su objetivo es que actúen (compren, se suscriban, llamen).
  • Cobra por resultados o por valor del proyecto.
  • Piensa en "psicología y persuasión".

Un copywriter es un vendedor. Es un perro de presa que sabe usar el lenguaje escrito para meterse en la cabeza de tu cliente, desarmar sus defensas, agitar sus deseos y llevarlo de la mano hasta que saque la tarjeta de crédito.

Un copywriter no busca sinónimos en el diccionario; busca los dolores en los foros donde se quejan tus clientes. Un copywriter no se preocupa si repite una palabra tres veces si esa palabra es la que activa la compra. Un copywriter sabe que la claridad mata a la creatividad en el 99% de las ventas.

Cuando buscas "redactor" en Google, estás buscando a un decorador de interiores. Cuando buscas a un copywriter (uno bueno, no uno que hizo un curso de fin de semana y se puso el título en LinkedIn), estás buscando a un arquitecto que diseña edificios que no se caen.

Y sí. El copywriter cuesta más. Mucho más.

Si un redactor te cobra 200 pesos por un artículo, un copywriter te puede cobrar 2,000, 5,000 o más por una página de ventas o una secuencia de correos.

Y aquí es donde al empresario mexicano promedio le da el infarto.

"¡¿Cómo?! ¡¿5,000 pesos por escribir?! ¡Si eso lo hace mi sobrino en una tarde!"

Ahí está el error. No te cobran por escribir. Te cobran por saber qué escribir para que tú ganes 50,000, 100,000 o un millón.

Si pagas 5,000 y generas 50,000, ¿es caro? No. Es un regalo. Si pagas 200 y generas 0, ¿es barato? No. Es dinero tirado a la basura.

Deja de mirar el costo y empieza a mirar el retorno.

"Pero es que yo necesito posicionarme en Google (SEO)"

Esta es la otra excusa para buscar redactores baratos. El famoso SEO.

Te han dicho que necesitas publicar mucho contenido con "palabras clave" para salir en primera página de Google.

Así que contratas a una granja de redactores para que te escriban artículos sobre "zapatos de seguridad industrial en México", "mejores zapatos de seguridad", "venta de zapatos de seguridad".

Y te llenan el blog de textos robóticos que repiten "zapatos de seguridad" cada tres líneas hasta que al lector le sangran los ojos.

Supongamos que funciona. (Que cada vez funciona menos, porque Google no es tonto y la Inteligencia Artificial está cambiando el juego, pero supongamos que sí).

Supongamos que logras posicionarte. La gente busca, te encuentra, entra a tu web.

¿Y luego qué?

Se encuentran con un texto ilegible, aburrido, escrito para un robot. No hay empatía. No hay conexión. No hay venta.

El visitante hace lo mismo que hizo al entrar: darle al botón de "atrás" y buscar otro resultado.

El SEO te trae tráfico. El Copywriting te trae ventas.

De nada sirve tener a mil personas entrando a tu tienda si tu vendedor es un espantapájaros mudo.

Necesitas escribir para humanos. Para humanos que tienen prisa, que son escépticos y que tienen problemas reales.

Un buen copywriter sabe de SEO, claro. Pero sabe que el SEO es un medio, no un fin. Sabe integrar las palabras clave de forma natural, sin sacrificar la persuasión.

Pero si tu única estrategia es "contenido por volumen para Google", estás jugando un juego peligroso. Estás construyendo tu casa en terreno ajeno (el de Google) y llenándola de muebles de cartón (textos baratos).

Cómo saber si estás contratando a un "llenapáginas" o a un vendedor

Vale, ya te he convencido (espero). Vas a dejar de buscar lo barato y vas a buscar calidad.

¿Cómo distingues a un buen copywriter de un charlatán? Porque, seamos honestos, ahora que el copywriting está de moda, levantas una piedra y salen diez "expertos".

Aquí tienes algunas señales de alerta. Si escuchas esto en la entrevista o lo ves en su propuesta, huye:

  1. "Te cobro por palabra". Huye. Un vendedor no cobra por el número de palabras que usa. Cobra por el impacto del mensaje. Si te cobran por palabra, su incentivo es escribir mucho, no escribir bien. Te entregarán paja. Relleno. Basura.
  2. "Necesito que me pases tú toda la información y yo solo la redacto". Huye. Un copywriter de verdad investiga. Él te tiene que entrevistar a ti. Te tiene que sacar la información como un dentista saca una muela. Tiene que investigar a tu competencia y a tu cliente. Si espera que tú le des todo masticado, es un mecanógrafo, no un estratega.
  3. "Te garantizo la primera página de Google". Huye. Nadie puede garantizar eso (a menos que sea dueño de Google). Y si te lo prometen, es que están enfocados en el algoritmo, no en la venta.
  4. Su propia web es aburrida. Esta es la prueba del algodón. Entra a la web del supuesto copywriter. Lee sus textos. ¿Te enganchan? ¿Te provocan algo? ¿Te dan ganas de contratarlo? Si su propia web dice "Somos un equipo multidisciplinario apasionado por las letras...", cierra la pestaña. En casa del herrero, cuchillo de palo. Si no sabe venderse a sí mismo, no sabrá venderte a ti.
  5. No te pregunta por tus ventas. Si en la reunión solo habla de plazos de entrega, formatos y temas, pero no te pregunta "¿Cuánto estás vendiendo ahora?", "¿Cuál es tu tasa de conversión?", "¿Cuánto vale un cliente para ti?", entonces no entiende el negocio.

Lo que realmente necesitas (y no es un redactor)

Lo que necesitas es un socio estratégico que entienda que las palabras son la interfaz entre tu cuenta bancaria y la del cliente.

Necesitas a alguien que entienda de psicología. Alguien que no tenga miedo de ser directo. Alguien que entienda que a veces hay que polarizar para vender (caerle mal a unos para que otros te amen y te compren).

Necesitas a alguien que escriba correos electrónicos que la gente quiera abrir. No "boletines" o "newsletters" aburridas con las noticias de la empresa. Correos que cuenten historias, que entretengan y que vendan. Todos los días.

Necesitas páginas de venta que no parezcan fichas técnicas, sino cartas personales que le hablan al oído al cliente.

Eso no lo vas a encontrar buscando "redactor barato" en Google.

Eso requiere inversión. Requiere mentalidad. Requiere entender que el texto es el activo más valioso de tu negocio digital.

Una máquina se puede depreciar. Un software se queda obsoleto. Pero un buen texto de ventas, una buena oferta bien comunicada, puede seguir trayendo dinero durante años.

Deja de jugar a las casitas

Mira, en México tenemos mucho talento. Hay gente muy creativa.

Pero en los negocios, a veces jugamos a las casitas. Jugamos a tener empresa. Queremos que el logo se vea bonito, que la web tenga colores modernos, que las tarjetas de presentación sean de papel grueso.

Y en lo importante, en lo que trae el dinero, regateamos.

Buscamos al contador más barato (y luego nos quejamos del SAT). Buscamos al abogado más barato (y luego perdemos los juicios). Buscamos al "redactor" más barato (y luego decimos que "internet no funciona para mi negocio").

Deja de jugar.

Si tienes un negocio de verdad, trátalo como tal.

Deja de buscar quién te rellene el blog por 100 pesos. Empieza a buscar quién te ayude a construir un sistema de ventas basado en la persuasión.

Quizás no necesitas 50 artículos de blog. Quizás lo que necesitas es una sola página de ventas brutalmente buena y una secuencia de 10 correos electrónicos que convierta a los curiosos en clientes.

Eso es menos texto. Pero es texto que cobra.

Prefiero tener 2,000 palabras que me generan un millón de pesos, que 200,000 palabras que no me generan ni para el café.

Es calidad estratégica sobre cantidad estúpida.

El primer paso para desintoxicarte de los "redactores"

Si has llegado hasta aquí, es porque en el fondo sabes que tengo razón. Sabes que esos textos sosos que tienes en tu web no están haciendo nada por ti.

Y quizás te estás preguntando: "Ok, ya entendí. No quiero redactores. Quiero textos que vendan. ¿Pero dónde encuentro eso o cómo aprendo a hacerlo?"

Bueno, tienes dos opciones.

Opción A: Sigues buscando en Google, pero cambias la búsqueda a "Copywriter profesional de respuesta directa". Prepárate para ver tarifas que no te van a gustar al principio, pero que te van a encantar cuando veas los resultados.

Opción B: Aprendes a distinguir lo que es venta de lo que es paja. Aprendes los fundamentos para que, aunque contrates a alguien, sepas exigirle. O mejor aún, aprendes a escribir tus propios correos diarios para vender sin depender de nadie.

Porque nadie conoce tu negocio mejor que tú. Y nadie tiene más hambre de vender que tú.

Si te interesa esta segunda opción, si te interesa entender cómo usar las palabras para sacar el dinero del bolsillo de tu cliente y ponerlo en el tuyo (de forma ética, ofreciendo algo bueno a cambio, claro), entonces tengo algo para ti.

No es un curso de redacción. Dios me libre. No te voy a enseñar dónde poner las tildes.

Es una membresía diaria. Un correo al día.

En cada correo, te enseño una idea, un principio, una técnica de ventas aplicada a la escritura. Te enseño con el ejemplo. Te vendo mientras te enseño a vender.

Si te suscribes, vas a recibir un correo diario. A veces será corto, a veces largo. A veces te hará reír, a veces te hará enojar.

Pero te garantizo una cosa: nunca, jamás, será un texto de relleno. Nunca será un texto de "redactor".

Será un texto diseñado para una sola cosa: Ganar dinero.

Si eso te interesa, pon tu correo aquí abajo. Si prefieres seguir buscando a alguien que te cobre 50 pesos por escribirte "contenido de valor", adelante. Google es todo tuyo. Y la mediocridad también.

Tú decides.

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