textos de tu web

Si tu primo el diseñador escribió los textos de tu web, tenemos que hablar.

Índice
  1. Ay, ay, ay. Los textos de tu web...
  2. 1. El mito del "Diseño que vende" (Una mentira de 24 bits)
  3. 2. Los tres jinetes del "Copy de Primo" (La receta del desastre)
  4. 3. El costo real de tu "ahorro"
  5. 4. El dolor de ser invisible (Y cómo el copy te rescata)
  6. 5. El "Quiénes somos" que da ganas de llorar

Ay, ay, ay. Los textos de tu web...

Tienes una página web preciosa. El logotipo es minimalista, las animaciones son fluidas, la paleta de colores grita "profesionalismo" y las fotos de stock muestran a gente sonriente en oficinas impecables.

Pero hay un pequeño detalle que te está matando y no te has dado cuenta: Nadie te compra.

Tienes visitas. Tienes clics. Incluso tienes gente que llega hasta el carrito o el formulario de contacto, pero se esfuman como fantasmas. Y tú, en tu desesperación, le echas la culpa al algoritmo de Google, a Mark Zuckerberg o a la economía.

Tengo una noticia cruda para ti: El problema no es el tráfico. El problema es que tu web es un vendedor mudo.

Le pediste a tu primo el diseñador (o a esa agencia que te cobró una fortuna por "el concepto visual") que se encargara de todo. Y claro, el diseño es impecable. Pero como ellos solo saben de tipografías y espacios en blanco, rellenaron los huecos con palabras que no dicen absolutamente nada.

Si tu web fue escrita por alguien que no sabe de ventas, lo que tienes no es un negocio; es un catálogo digital muy caro que nadie quiere leer.


1. El mito del "Diseño que vende" (Una mentira de 24 bits)

Vamos a aclarar algo de una vez: El diseño atrae, pero el texto vende.

El diseño tiene una única función: evitar que el usuario se vaya en los primeros tres segundos. Es el equivalente a que un vendedor use un buen traje. Te da presencia, te da autoridad visual, hace que no parezcas un estafador de poca monta. Pero una vez que el cliente abre la boca y pregunta "¿Por qué debería comprarte a ti?", el traje no sirve de nada.

Si el vendedor es un modelo de pasarela que no sabe articular una propuesta de valor, el cliente se va a dar la vuelta y se va a ir con el tipo de la tienda de al lado, aunque use una camisa arrugada, si es que ese tipo sabe explicarle cómo le va a solucionar la vida.

Tu primo el diseñador no es copywriter. Tu primo sabe qué es el kerning, sabe qué es la proporción áurea y sabe que la fuente Comic Sans es un pecado capital. Pero tu primo no tiene la menor idea de cómo funciona el cerebro de un comprador compulsivo. No sabe qué es un sesgo cognitivo. No sabe cómo agitar un dolor hasta que el lector sienta que su vida se desmorona si no hace clic en el botón de compra.

Cuando dejas que un diseñador escriba tus textos, lo que obtienes es relleno. Palabras que "queden bien" con la estética. Y en los negocios, lo que "queda bien" suele ser lo que te deja en la quiebra.

2. Los tres jinetes del "Copy de Primo" (La receta del desastre)

Si revisas tu sitio web ahora mismo, es casi seguro que encontrarás estos tres cánceres que están devorando tus conversiones:

A. El "Lorem Ipsum" Mental

Son esos textos que parecen haber sido generados por una inteligencia artificial lobotomizada. Frases como:

  • "Somos líderes en el mercado con 15 años de experiencia." (A nadie le importa tu antigüedad si no me dices qué haces por mí hoy).
  • "Comprometidos con la excelencia y la innovación." (Esto no significa nada. Es ruido blanco. Es pereza mental).
  • "Brindamos soluciones integrales para tus necesidades." (¿Qué solución? ¿Qué necesidad? Sé específico o vete a casa).

Este lenguaje corporativo y rancio es lo que sucede cuando alguien escribe para "cumplir" con un espacio en la plantilla de WordPress. Es un texto que no tiene alma, no tiene garra y, sobre todo, no tiene un objetivo de venta.

B. La falta de jerarquía persuasiva

Un diseñador organiza la información para que se vea balanceada.

Un copywriter organiza la información para que el lector descienda por un tobogán de deseo del que no pueda salir.

En el sitio de tu primo, el beneficio más grande de tu producto probablemente está enterrado en el tercer párrafo de la sección "Nosotros", porque ahí "se veía mejor" visualmente.

Estás escondiendo tu mejor argumento de ventas detrás de una foto de un amanecer. Es un suicidio comercial.

C. El miedo al cierre (El CTA tibio)

¿Tu botón de acción dice "Enviar", "Más información" o "Contáctanos"?

¡Felicidades! tienes el carisma de una piedra.

Esos llamados a la acción son la forma más rápida de decirle al cliente: "No estoy seguro de lo que vendo, así que mejor mándame un mail y vemos qué pasa".

Un copywriter profesional te obliga a actuar. Te da una razón para dar el paso. El diseño de tu primo te deja en el limbo de la indecisión.

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3. El costo real de tu "ahorro"

Sé lo que pensaste en su momento: "Bueno, el diseñador ya me está cobrando por la web, que él le ponga las letras. No puede ser tan difícil, yo le paso unos puntos clave y él los redacta".

Ese es el ahorro más caro de tu vida.

Hagamos números, aunque te duela. Si inviertes 50,000 pesos en anuncios o en SEO para llevar tráfico a una web escrita por tu primo, y tu tasa de conversión es del 0.5% porque el texto es aburrido y genérico, estás tirando dinero a la basura cada minuto.

Si un copywriter profesional subiera esa conversión al 2% (algo perfectamente posible), estarías cuadruplicando tus ingresos con el mismo tráfico.

¿Ves la diferencia? Tu primo te ahorró unos pesos en la factura inicial, pero te está costando cientos de miles en ventas perdidas cada año. El diseño es un gasto; el copywriting es una inversión con un retorno directo. Pero claro, es más fácil pagar por algo "bonito" que se puede presumir en una cena, que pagar por algo "brutal" que te haga vender aunque no sea tan estético.

4. El dolor de ser invisible (Y cómo el copy te rescata)

¿Sabes qué es lo peor? Que probablemente tienes un producto o servicio excelente. Quizás eres el mejor en lo que haces. Pero en internet, si no sabes comunicarlo, no existes.

Tu competencia, esos que son mediocres pero que facturan el triple que tú, no son mejores. Simplemente tienen textos que conectan. Tienen una web que entiende al cliente. Mientras tú sigues presumiendo tu sitio web diseñado por tu primo, ellos están recolectando los pagos de los clientes que tú no supiste convencer.

El cliente no compra el mejor producto. Compra el producto que entiende más rápido. Si tu web es un laberinto de metáforas visuales y frases huecas, el cliente se siente estúpido. Y un cliente que se siente estúpido, huye. El copywriting elimina la fricción. El copywriting es la mano que toma al cliente y lo lleva directo a la caja registradora mientras le explica por qué su vida será una miseria si no compra ahora mismo.

5. El "Quiénes somos" que da ganas de llorar

Entra a tu sección de "Quiénes somos". Si empieza con la historia de cómo tu abuelo fundó la empresa en un garaje y sigue con una lista de valores como "honestidad" y "trabajo en equipo", ¡Bórrala!.

Nadie entra a esa página para conocer tu biografía. Entran para ver si eres capaz de entender su problema.

Tu primo el diseñador puso una foto de todo el equipo haciendo la señal de "pulgar arriba".

¡Patético!.

Un copywriter usaría esa página para validar los miedos del cliente, demostrar autoridad y mostrar resultados reales.

Pero claro, eso requiere investigar, entrevistar a clientes y entender el mercado. Tu primo prefirió usar una plantilla de Canva.


La decisión que va a definir tu próximo año

Puedes seguir así. Puedes seguir convencido de que tu web es "suficientemente buena" porque a tu mamá le gustó cómo se ven los colores. Puedes seguir viendo cómo tus campañas de marketing mueren en la orilla porque el texto de aterrizaje tiene el impacto emocional de una hoja de instrucciones de un microondas.

O puedes despertar.

Puedes aceptar que has estado dejando que un amateur maneje el guion de ventas de tu empresa. Puedes admitir que te da miedo ser directo, que te da miedo vender y que te has estado escondiendo detrás de un diseño bonito para no tener que enfrentar la realidad de que tus palabras no persuaden a nadie.

Escribo un email diario. No es para todos. Si buscas consejos de diseño o quieres saber qué tipografía está de moda en la Condesa, en Valle Oriente, o en Puerta de Hierro, este no es tu lugar.

En mi lista...

  • Hablo de dinero.
  • Hablo de manipulación ética.
  • Hablo de psicología oscura aplicada a las ventas.
  • Hablo de cómo destruir a tu competencia usando nada más que el alfabeto.

Cada día te voy a enviar una lección de copywriting que te va a doler, porque te va a mostrar todo lo que has estado haciendo mal.

Y en cada correo, te voy a ofrecer mis servicios. Porque sé que después de leer lo que tengo que decir, te vas a dar cuenta de que el sitio que te hizo tu primo es un ancla que te está hundiendo.

Suscríbete ahora. O sigue perdiendo dinero con elegancia. A mí me da igual, pero a tu cuenta bancaria no.

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Ruiz Robledo Sergio Arturo

Mis tripas se retuercen cuando veo que un website tiene textos que a nadie le importan, y luego se preguntan por qué no venden. Sencillo, no hablan a sus clientes. Dicen que soy muy directo. Agresivo, me dicen otros, pero el resultado llega a las cuentas bancarias de mis clientes. Con eso basta. Lo demás es ruido.

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